I
¡El alba! Es mi hora.
Ella es la madre infinita;
el regreso del árbol; la lengua del mar,
candorosa y antigua.
¡El alba! ¿Pero qué ocurre entonces
sobre el hundido párpado del mundo?
¿Qué asombro? ¿Qué musical inundación?
Hiende los aires un festejo alado,
en los aros del buey tiembla el rocío,
y universo, mujer y bestezuela se tienden
a bendecir su origen. No hay bandera
de amor más contemplada.
Otros poemas para disfrutar:
