Máxima figura de la política y las letras cubanas. Nació en La Habana en 1853 (hijo de valenciano y canaria), residiendo en España desde los cuatro hasta los seis años de edad. Después de cursar el bachillerato en La Habana, inició su labor política en favor de la independencia cubana, a través sobre todo de crónicas periodísticas. En 1870 es condenado a seis años de trabajos forzados, pena luego conmutada por la de confinamiento en la Isla de Pinos. Un año después es deportado a España, don de publica El presidio político en Cuba y realiza estudios universitarios (Madrid y Zaragoza).
Después de viajar a París y reunir se con su familia en México, regresa a Cuba a finales de 1876, país que abandona una vez más para ejercer como profesor en la Escuela Normal y en la Universidad de Guatemala.
En 1878 publica en México su folleto Guatemala, renuncia a su cátedra en la Escuela Normal Central y regresa a La Habana, siendo deportado nuevamente a España. Visita Nueva York, donde desarrolla una intensa actividad literaria y revolucionaria, Venezuela, donde funda Revista Venezolana, y otros países, hasta que, en 1884, es nombrado cónsul del Uruguay, cargo al que en un principio renuncia para dedicarse de una manera casi exclusiva a los intentos de revolución de su país y que cuatro años más tarde acaba desempeñando.
A partir de 1890 representó, en calidad de cónsul en Nueva York, a Argentina y Paraguay, interviniendo en la Conferencia Monetaria de Washington. De todos estos cargos diplomáticos dimite en 1891 y, un año después, redacta las bases y estatutos secretos del Partido Revolucionario Cubano. En el mismo año e inmediatamente posteriores viaja a Haití, República Dominicana, Estados Unidos, Santo Domingo, Costa Rica, Panamá, Jamaica, Nueva Orleáns, etc., acompañado en la mayoría de las ocasiones por Máximo Gómez, con el que prepara el definitivo levantamiento en Cuba y con el que, en 1895, firma el Manifiesto de Montecristi. En abril del mismo año desembarcó en su país (en Playitas, provincia de Oriente) y un mes más tarde, el 19 de mayo, murió en acción de guerra.
En su obra poética, de poderosa fuerza creadora y emocional, Martí, asumió los más variados temas, generalmente con un tratamiento violento y angustiado, “volcánico” —como señala Cintio Vitier—. Sus versos revelan, por una parte, innegables influencias románticas y, por otra, anuncian la forma y el decir de los posteriores modernistas. Ismaelillo, Versos libres, Versos sencillos, Flores del destierro, Versos varios, Versos en “La Edad de Oro” y Versos de circunstancias son los títulos más importantes de sus libros de poemas. Hay que destacar también en su producción literaria Cartas de Nueva York y Vindicación de Cuba. Fue, por otra parte, director de la revista América y colaborador de los más importantes periódicos hispanoamericanos de la época.
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