Oídme: soy Adán Tierra Quemada. No tengo en dónde germinar semilla, y estoy sentado sobre dura arcilla con la sien en la mano abandonada.
De mi lodo savial no aguardo nada. Su invalidez cuarteóme la mejilla con surcos que no tienen la amarilla blandura de la tierra trabajada.
Adán Tierra Quemada, hombre cantera sin raíz atadora que pudiera fijarlo al ferronal. Así está escrito por la causticidad de mi pisada. Podéis leerlo: Adán Tierra Quemada, vulgar excavador del infinito.
de Hay piedras como lágrimas
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