Aunque no sea uno de los nombres unánimemente valorados, son muchos los que conceptúan a Pardo García como una de las voces más importantes de América. “Poeta fabulosamente dotado para el verso —dice Leopoldo de Luis—, se muestra con tanta maestría en el caudaloso verso libre como en el apretado soneto, conseguido con pasmosa rotundidad.”
Este poeta es de auténticas raíces, toma contacto con la naturaleza, habla de lo que rodea al hombre, en lo positivo y negativo, a veces con verdad áspera y violenta. Especialmente su última producción, está llena de repercusiones de los avances científicos, dándonos una poesía viva de imágenes, clara.
Nació el 19 de julio de 1902 en Ibagué, capital del Departamento de Tolima. Una infancia aterrorizada hizo de él un muchacho rebelde y solitario. Pensó que la forma de redimir tanta adversidad era dedicarse a escribir sin descanso. Marchó a México en 1931, donde reside desde entonces. Allí sigue viviendo su vida solitaria, aceptando la amistad de muy pocos y siendo alma de la revista Nivel.
Su obra poética es muy numerosa. Después de Voluntad, su único libro aparecido en Colombia, siguieron, cronológicamente, estos títulos: Los júbilos ilesos. Los Cánticos, Los sonetos del convite. Poderíos, Presencia, Claro abismo. Sacrificio, Las voces naturales. Los sueños corpóreos. Poemas contemporáneos, Lucero sin orillas, U. Z. llama al espacio. Eternidad del ruiseñor. Hay piedras como lágrimas. Centauros al sol. La Cruz del sur, Osiris preludial. Los ángeles del vidrio. El defensor. Los relámpagos. Labios nocturnos. Mural de España, Himnos del Hierofante, Apolo Thermi-dor. Escándalo, Desnudez, Iris pagano. Mi perro y las estrellas. Génesis, Himnos a la noche. El héroe.
En 1977 la Editorial Libros de México publicó un volumen de 1.368 páginas, Apolo Pankrátor, resumen de su producción. En las primeras páginas el propio Germán Pardo traza las líneas de su biografía.
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