Es luego el mar. El alba es como un ángel. Se insinúa a lo lejos, riza el viento, toca el abismo y los monstruos sollozan. Es luego el mar. El alba es como un barco. Sale del fondo, no hace ruido, lleva cargamentos de almas hacia el día. Y como el Espíritu es el alba del mar sobre la haz de las aguas, moviendo y hechizando las antiguas moradas de los hombres.
de LOS JARDINES AMANTES
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