Ven; yo vivo de tu dibujo y de tu perfumada melodía,
soñé en la estrella a que con un canto se podría llegar —te vi aparecer y no pude asirte, a turbadora distancia te llevaba el canto y era mucha lejanía y poco tu aliento para alcanzar a tiempo un fulgor de mi corazón
— el que ahora estalla ahogado por alguna lluvia compasiva.
Ven, sin embargo; deja que mi mano imprima inolvidable fuerza a tu olvido,
acércate a mirar mi sombra en la pared,
ven una vez; quiero cumplir mi deseo de adiós.
tomados del Índice de la poesía boliviana contemporánea
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